18 de Outubro de 2018

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“Fra: Saga de artesanos”

14-05-18

Catorce arenales de la costa más al norte lucirán la bandera azul de Europa. También dos puertos. Y un lugar muy especial, pero cargado de historia. Si yo fuera un recién licenciado en Historia, me atrevería a escribir la tesis doctoral sobre las carpinterías de rivera, al igual que hay dos magníficos trabajos, indispensables en nuestras bibliotecas: “Faros de Galicia” de la Fundación Caixa Galicia-2004- “Los Balleneros en Galicia” de la Fundación Barrié de la Maza-2010-.
Suelo visitar la capitanía ubicada en puerto Celeiro, y acceder a la emocionante información que allí se guarda sobre embarcaciones. Es un mundo que forma parte de un titular, acertado por mi amigo Vicente Miguez: “Un mar de cultura”. De ahí y con base a lo que acontece me permito recordar determinados artesanos que transformaban, desde 1860, la madera de las fragas en hermosas embarcaciones, entre aguas de la desembocadura del rio Lieiro: Ramón Fra; Manuel Mariño; Antonio Vázquez; Antonio Sánchez; Manuel Paleo; Francisco Benito García; José Mariño; José Fra Cal; Germán Fra Blanco; Alfonso López Rouco; Armando Fra; Belarmino Fra; José Paleo Rodríguez; Tomás Castro Mon; Antonio Alabares Cao; José María Fra López; José Antonio Barcia Gómez; Adriano Blanco Paleo; José Rey Fernández; Marcelino Santos; José Paleo Vidal; José Paleo Rodríguez; Tomás Fra López; José Ramón Pena Rodil; Pastor Sánchez; Bernardino Basanta Paleo; José López; Alfredo López Rouco; José Paleo Villares -Pepe da Beira do Río-; y desde luego los Sarmiento.
Entre los apellidos gallegos y mariñanos, se repite la estirpe de los Fra. Hoy queda en nuestra ría, antiguo puerto de las Reales Fábricas de Sargadelos, la carpintería de Francisco Fra Rico, un lujo para los amantes de los barcos, esos seres humanos que sueñan con perderse en la mar y que comprenden el ciclo vital de una embarcación desde que elegían la madera, secaba y cortaban en aquellos aserraderos, para ir dando forma, como hizo Argos, a la embarcación que nacer y tendrá una vida plena de aventuras entre calmas y temporales, para un día descansar tras haber cumplido con su destino marino. Aunque sólo fuera por lo que antecede, y que se remonta al siglo XIV, es justo y necesario desde la historiografía poner una bandera azul en las instalaciones artesanales de la estirpe Fra.
Entrar en “los aposentos” de la última carpintería de Ribeira en la costa lucense tras visitar el Museo Provincial del Mar y luego acudir a los altor hornos con presa y carboneras del complejo ilustrado de Ibáñez en Sargadelos, puede ser un magnífico sendero para nuestros visitantes. Un capítulo del orgullo por ser de aquí y atesorar oficios y tradiciones; así la regla de “un, dous, tres” por la que la eslora debe ser tres veces la manga, por dos veces el calado, ha formado parte de un hombre que afirma sin ambages que disfruta con el mejor trabajo del mundo, el que heredó de su padre y su tío, y recordando que se corresponde con la séptima generación. Escuchar a Fran es una lección que permite soñar con aquellas singladuras de la navegación a vela, bueno para nuestros jóvenes, que deben aprender lo que significa la mar, no sólo como deporte y ocio, también como fuente de alimentación y empleos. La charla siempre concluye con la esperanza para una promesa pendiente. Construir y celebrar la botadura, en este artesanal astillero, de una goleta que lleve por esos mares el nombre de San Ciprián…recordando al último velero construido en nuestras carpinterías, aquel “San Juan” de casi 30 metros de eslora por 7,52 metros de manga.

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