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“Menos sermones y más vacunas”, por Jesús Pérez Prada

¿Por qué Galicia no abre la vacunación con cita previa a toda la población menor de 30 años? No parece algo tan descabellado. Madrid, Cataluña, Baleares, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha y Navarra ya lo han hecho o lo están haciendo.

Parece ser que los jóvenes ahora somos el problema ¿Por qué no se pone solución?

Un servidor, que tiene 27 años, ya está un poco harto de esa generalización de que los jóvenes somos el problema. Ni todos los jóvenes son unos irresponsables ni todos los adultos son todo lo responsables que deberían de ser, empezando por los padres de algunos menores de edad que van de botellón, o por aquellos que piensan que, por estar vacunados, pueden hacer lo que quieran como grandes comidas o reuniones…, y que sean ahora los jóvenes los que sigan pagando el pato de la pandemia. Por cierto, en el caso del ocio nocturno para poder acceder a los locales de este sector uno de los criterios es estar vacunado, hacerse una PCR o un test de antígenos, algo que en un botellón o en una casa no se pide.

Quien escribe estas líneas se ha pasado año y medio de pandemia, visitando a su abuelo (Eduardo Villalba) una vez a la semana con mascarilla, las ventanas abiertas y a más de 2 metros de distancia, durante escasa media hora. Hace un par de semanas falleció, no por covid, pero probablemente sumido en una enorme tristeza por haber estado alejado de los suyos, especialmente de sus nietos y bisnietos, que como factor potencial de trasmisión cumplíamos escrupulosamente con las normas.

A mí ese tiempo, esos momentos que podría haber vivido junto a él, no me los va devolver nadie, pero quizás estemos a tiempo de no quitárselo a otros.

Resulta que prescindimos de las mascarillas en la calle, que se permiten reuniones en casas sin límite alguno más que la responsabilidad individual que se nos exige a todos y se consienten fiestas y eventos siempre bajo el cumplimiento de las normas y la responsabilidad individual. Pero en cambio se nos limita el mayor ejercicio de responsabilidad y protección que podemos tener los jóvenes a día de hoy, que sería vacunarnos aquellos que queramos, protegernos y así preservar a los nuestros.

Estoy seguro, y solo hay que ver lo que sucede en otras comunidades, que, si se nos dejara vacunarnos, al igual que a los Erasmus, seríamos decenas de miles los menores de 30 años que lo haríamos, no para ir de fiesta, no para quitarnos la mascarilla, no para hacer botellón… si no para ir al trabajo con mayor seguridad, para entrar en casa con mayor tranquilidad por ser un riesgo menor, para poder ver a tus mayores y familiares sin miedo y por la tranquilidad de uno mismo.

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